domingo, 14 de marzo de 2010

LAS EXPECTATIVAS

O la infinita capacidad de crear pajas mentales

Soy una chica sencilla (...), pero a veces, tengo momentos de genialidad (y de mal, genio, también, y muchos).

La cuestión es que el otro día, mirando las musarañas en el trabajo, di con la posible respuesta a un dilema que me ronda la cabeza hace tiempo:

¿Por qué nos decepcionamos? y me refiero sobre todo a las relaciones amorosas, pero también a las amistades, el trabajo, etc.

Puede servir como ejemplo algo simple, como la típica fiesta a la que te invitan y acudes ilusionada, pintada como una puerta y con un outfit estudiadísimo, con la esperanza de beber, reír, bailar y desfasar, conocer gente genial...

Pero acaba siendo un total muermo y vuelves a casa con la cara como Bitelchus, oliendo a tabaco y los pies destrozados, preguntándote por qué no te quedaste en casa, viendo Lost.





Y la respuesta está en el título de este post. Las expectativas.

TE CREASTE EXPECTATIVAS ERRÓNEAS

Vamos, no digo que en una fiesta no sea normal divertirse, pero si hubieras acudido con la simple idea de bailar un poco en un local abarrotado, oscuro y en el que cruzar dos palabras con otro ser humano es sencillamente imposible, te habrías quedado tan ancha. Porque esa es la realidad que se escondía detrás de la INCREIBLE fiesta para la que te preparaste a conciencia. Y no estaba tan mal.

Para los antiguos griegos, el hombre era la medida de todas las cosas. Yo digo, que para la felicidad, la sensatez y la lógica son la medida adecuada a aplicar. Como siempre digo, seamos realistas.

¿Por qué mi pareja no me complace plenamente? Porque tengo expectativas erróneas.

¿Por qué mi gata sí lo hace, a su manera gatuna? Porque cuando la adopte fui totalmente realista respecto a lo que esperaba de ella. Es decir, un bicho peludo en casa, que no hace otra cosa que dormir, pedir comida, arañar muebles y poco más. Además me mentalicé plenamente de la necesidad de criarla, atenderla, limpiarle sus cacas y tener la ropa llena de su pelo. Y punto.



Si al irme a vivir con mi novio, me hubiera preparado ante la idea REAL de lo que supone vivir con un hombre, no habría sentido, en ningún momento, ningún tipo de decepción. Pero tenía expectativas erróneas. Pedía la luna, supongo. Si me hubiera dado cuenta de que me iba a vivir con un bicho peludo, que no hace otra cosa que dormir, pedir comida, arañar muebles y poco más (y ese poco más es el sexo y pagar la mitad de los gastos). Me habría mentalizado plenamente de la necesidad de criarlo, atenderlo, limpiarle sus cacas y tener la ropa (el baño) llena de su pelo. Y punto.



Os parecerá una tontería, pero desde que llegué a esa conclusión, me siento más tranquila. Ya no miro a mi chico y veo todas las carencias que hace semanas me parecían tan evidentes y decepcionantes... veo a un hombre, que se ha embarcado en la temeraria aventura de vivir conmigo y que trata de dar lo mejor de si mismo. Y eso me gusta. Porque he eliminado las expectativas erróneas que estaban atormentándome. Porque he descubierto que en el fondo, vivir con un hombre es, sin más VIVIR CON UN HOMBRE. Y debo ser consciente de eso y decidir si acepto sus pequeños inconvenientes, o sigo soñando...

Parece ser que la mayoría de las veces el príncipe sale rana. Pero las ranas tiene su gracia, ¿no?

miércoles, 3 de febrero de 2010

Señoras que lo buscan todo en Google... hazte fan

La vida privada se diluye... gracias a Feisbuk

Lo tengo claro, mi profesión idónea habría sido, sin lugar a dudas, investigadora privada. Algo así, discretito:



O más bien así:



Porque hoy día casi todo está en Internet. Se puede averiguar infinidad de cosas acerca de una persona sin despegar las posaderas de la silla, con tan solo unos dedos hábiles, intuición y unos pocos datos para empezar (y si tienes un carácter obsesivo y neurótico, todavía mejor).

Todo se lo debemos a la web 2.0, Google, Facebook, etc. Las redes sociales, nos dan, en teoría, cierto control sobre nuestra privacidad, de forma que podemos definir que nuestro perfil esté totalmente abierto al mundo, o restringido a unos pocos amigos.

Pero qué ilusos.

En el mismo momento en que creamos un perfil en una red social, debemos ser conscientes de que estamos abriendo una parcela de nuestra vida al mundo. Os pondré un ejemplo, a modo de pequeño relato totalmente ficticio:

Marta acaba de comenzar en su trabajo, es nueva en la oficina y conoce a poca gente, así que decide agregar a un par de sus compañeros nuevos a su perfil de Facebook.

Un día en la cafetería repara en un hombre muy atractivo, que la mira con cierto interés. Se ven durante varios días seguidos, las miradas se suceden, pero ninguno de los dos dice nada. La malvada cabecita de Marta, comienza a funcionar. Está interesada en ese hombre, y desea fervientemente averiguar quién es, si está disponible, etc.

Marta comienza un discreto proceso de investigación, se entera de que trabaja en otro departamento, y alguien le comenta como se llama. Busca su nombre en google, su perfil en facebook, y su currículo en la web de la empresa. En una sesión de 15 minutos ante el ordenador, Marta ha descubierto:

Su Edad.
Su expediente académico completo.
Que debe impuestos a su ayuntamiento.
Que tiene novia. Ella es rubia y sofisticada (¿será Rubia del Revés?).
Que ha pasado el último fin de semana con ella en Roma.
Que tiene un labrador monísmo.
Que sus padres tienen un chaletazo en la sierra.
Que es aficionado a los bonsais, el senderismo y a las camisas de cuadros.
Y que bebe gintonics.


Lo más fuerte es que en ningún momento, Marta ha tenido la necesidad de agregar como amigo al sujeto en cuestión, solo se ha colado hábilmente por los huecos de privacidad de la red social por excelencia... Facebook.

Pensáis que estáis protegiendo vuestros datos al restringir el acceso a vuestro perfil a vuestros amigos, pero a lo mejor no habéis reparado en algunos detalles:

-Si un amigo vuestro que tiene el perfil abierto hace un comentario en una de tus fotos, está abriendo al mundo tooodo el álbum en el que dejo el comentario.

-Si solo te etiquetan en una foto en la que sales modosito, pero en la misma serie de fotos, sales, sin etiquetar, pero desparramando a lo bestia, el resto del mundo sabe que eres tu igual.

Porque hoy día todas las empresas buscan tu perfil antes de contratarte, y si quieres dar esta imagen profesional:



NO ES CONVENIENTE que cuelgues en tu perfil cosas como esta:



En definitiva, os digo, que los perfiles de las redes sociales se cuidan, se miman... o se borran.


Las cosas que hacemos en Internet, dejan un rastro del cual no somos conscientes. Por ejemplo, a través de las estadísticas de mi blog, puedo ver la procedencia de mis visitantes, su ip, de qué web han venido a caer aquí... puede parecer una tontería, pero es información que puede ser recopilada y utilizada por terceros (en general, para cosas sin importancia).

No quiero asustaros. Tampoco es para tanto. PERO ID CON CUIDADO.

Vuestros datos pueden ser observados por gente con la mente dispersa y unas ideas muy turbias... y complicaros vuestra bonita vida. Aunque... a lo mejor os apetece complicarla.

domingo, 31 de enero de 2010

Hoy me siento Zen... trifugada

Hace un año y pico revolucioné mi vida. Me puse a los mandos de una excavadora, arrasé con todo. Después vino un huracán y revolvió todo ese caos, y al caer, todo encajó en el suelo en una suerte de orden y lógica para mi desconocido.

Fue un nuevo comienzo lleno de prometedoras expectativas y oportunidades para borrar mis pequeños errores pasados. Pero por lo visto, en la felicidad no me siento cómoda ni conforme, así que llevo un año y medio boicoteando todo ese orden y armonía, no sea que tenga alguna posibilidad de hacer algo bueno con mi vida... No sabéis lo agotador que es tramar desastres para complicar mi día a día, me consume toda la energía y gran parte de mi tiempo. Aunque reconozco que en parte es divertido...

Ahora mismo me encuentro en un punto de inflexión. Por un lado veo que se avecinan nuevos cambios, por otro, no se si esquivarlos como si fueran latigazos venenosos.




Y es que a veces, a fuerza de desear las cosas, estas van y te golpean en la cara...




La semana que viene retomo mis desastrosos análisis de los fenómenos que pueblan mi vida. Lo próximo será un pequeño estudio acerca de nuestra privacidad en Internet, y de lo delicado de algunos datos que vamos dejando pulular por la red sin darnos cuenta...

Espero que para ese entonces me quede algún seguidor. Buena semana a tod@s!

viernes, 22 de enero de 2010

Un monstruo llamado convivencia

Cuando el amor sufre de indigestión

Tenía que llegar el día en el cual hablara de la convivencia. Ya que solo he vivido sola 6 gloriosos meses de mi vida, creo que tengo mucho que aportar al respecto.


He vivido con mis padres, con uno de mis hermanos, con compañeras de piso, con mi maravillosa gata, y finalmente con hombres. Así en general. Hombres. No aportaré más pistas.


LOS PADRES


Escabroso tema. No hay por donde cogerlo. En cuanto pude puse pies en polvorosa, porque vivir con la familia dispersomonster era demasiado para cualquiera. Si además dependes económicamente de ellos, ármate de paciencia. Una madre estricta, si tiene poder monetario sobre ti, puede derivar en una mezcla de la bruja malvada de Blanca Nieves, Esperanza Aguirre con tacón de 15 cm y un Avatar con un mal día.
Háganse una idea.

LOS HERMANOS


Conviví un año con mi hermano, apodado cariñosamente "El Heterón". En esa fase comencé a captar la increíble capacidad masculina para ignorar la suciedad que se acumula sin control por toda la casa. El día que limpié a fondo el baño, descubrí que tenía una columna de hidromasaje instalada.

LOS COMPAÑEROS DE PISO


Aquí empieza lo interesante. En realidad, mascotas y humanos tenemos algunos puntos en común cuando nos toca convivir en grupo:



-Somos muy territoriales. Si nos estamos masturbando en el baño, no nos gusta que entre ningún otro espécimen a hacer pipí o similar. Pero es que si lo estamos haciendo en el salón, a las 5 de la tarde, y la cándida (oseasé yo) de tu compañera de piso entra, montamos en cólera por la tremenda falta de tacto. Desde entonces cuando entraba por la puerta, preguntaba directamente, a pleno pulmón: ¿¿¿¿¿Hay alguien pajeándoseeeeee?????

-Es importante que nadie nos toque la comida. Abrir la nevera y encontrar que cada una de las hortalizas, briks, botes de salsas, etc. tiene nombres, advertencias de NO TOCAR y maldiciones gitanas si las abres sin ser su legítimo dueño, es normal. Al igual que a tu gato no le gusta que toques su botecito de comida.



-Tu novio siempre molesta en casa. Si tu compañera se pasa las noches en plan sexo sado y gritos desgarradores, te aguantas. El día que tu novio no baje la tapa del wc, estás muerta. Al igual que a tu gato no le gusta que metas otros gatos en tu casa, salvo que esté en celo y se los quiera trincar.

LOS HOMBRES


Aquí es necesario un minuto de reflexión.



Ya.

(La foto me gusta y no sabía donde ponerla).

En serio... ¿A quién se le ocurrió que el hombre y la mujer debían compartir sus vidas BAJO UN MISMO TECHO?

Tras varios años de vida en pareja, puedo decir que es una pésima idea vivir con un hombre, si este realmente te importa. Un hombre al que quieres conservar, no debería ver cosas como:

-El insoportable ritual mensual depilatorio que toda mujer mediterránea padece. Salvo las liberadas del yugo estético, claro.



-Los pijamas. Especialmente en invierno. Un suicidio erótico.

-Los días en que sufres la menstruación más bestia y se apoderan de ti todos los demonios del inframundo.

-TU CARA/ESCOMBRO DE LAS MAÑANAS. Y el carácter de antes del primer café en esa fase de no-existencia-negación-de-toda-realidad-ni-me-hables.

-Y demás cosas escatológicas y que en general impliquen una pérdida de glamour, estilo, compostura o dignidad o fluidos (exceptuando el sexo, claro).

Me diréis. Que tontería, todo eso es natural, y si hay amor, se supera.

Bueno.

HASTA CIERTO PUNTO.

Yo por ejemplo, no puedo superar algunos olores, sonidos o ciertas actitudes relajadas que a mi pareja le parecen totalmente aceptables. No puedo superar los pelos del baño. No puedo superar los arrumacos y metidas de mano escandalosas cuando estás haciendo cualquier tarea que requiere atención y concentración (pero si hay partido, no interrumpas, ehhh???!!!). No puedo soportar que entren en el baño como si nada si estoy yo. NO PUEDO SUPERAR QUE MI PAREJA SE COMPORTE COMO UN MAMELUCO CON LA EXCUSA DE QUE LE QUIERO! NONONOYNO!


Por no hablar de la pasión. Y no voy a hablar. Dejaré que la genial MAITENA, lo haga por mi:



Verídico. Solo que yo soy morena.

Me diréis. Qué dura eres.

Lo soy.

Pero a veces, hacerme feliz puede merecer la pena... será mucho esfuerzo? Seguiré intentado averiguarlo.

Y mira por donde, una entrada genial al respecto, de Ana. Buenísimo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Cariño, eres bioquímicamente perfecto para mi

La química del enamoramiento



Hace tiempo que sospecho que la química manda sobre el alma. Lo veo en mi, en mis reacciones, lo voluble de mis pensamientos y deseos. Mi mente va por un lado y mis sensaciones por otro, lo cual me resulta a veces decepcionante y enloquecedor. Intento no dejarme dominar por esa parte de mi que considero menos racional. Pero a veces no me apetece. Es aburrídisimo.


¿Es el amor un tremendo cóctel de anfetaminas naturales que nos programa para la procreación?

Todos sabemos que al conocer a una persona que nos gusta podemos "perder la cabeza", sentimos las famosas mariposas del estómago (en mi caso, ya que soy poco romántica, lo llamo simplemente, descomposición), y esa sensación de ser capaz de todo, pasar horas haciendo el amor, hablando sin parar... como si estuviésemos bajo los efectos de alguna droga. Y es justo eso.

Al desear a alguien con fuerza, comienza un desenfrenado proceso corporal en el que intervienen hormonas, neurotransmisores y gónadas y ¡pum! calor, nervios, placer, erección, dilatación, etc. Como un buen colocón, pero todo natural, gratuito, y mucho más sano!

También he leído que las personas que tienen menor cantidad de un determinado tipo de receptor cerebral, relacionado con el proceso posterior al enamoramiento más efervescente, tienen más dificultades para establecer lazos a largo plazo...
La hormona oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción.
Anda! ¿Será que tengo pocos receptores de ese tipo? O será que nadie ha conseguido ponerlos a funcionar como es debido hasta la fecha? ¿¿¿¿Encontraré algún día a un hombre que me ponga a funcionar las gónadas a tope????



En fin, que me desvío del tema. En resumidas cuentas, el amor, bioquímicamente hablando, es muy similar a un gran atracón de chocolate... otro gran descubrimiento. Viva la sección de chocolates del Lidl!!! ( y la de frutas exóticas, ni te cuento).

Así que, ya sabes, prometo quererte hasta que deje de segregar oxitocina. Vamos, que al final el secreto de una relación duradera y feliz va a ser un inhalador de la dichosa oxitocina, tres dosis a la semana, y felices para siempre... ¿Donde los venden, oiga?

¿Os cuento un secreto? La preciada oxitocina se produce durante, por ejemplo, UN BUEN ORGASMO. Así que parejas felices que queréis seguir siéndolo y permanecer juntitas... A orgasmar!


Uf, menuda fotito! Dulces sueños a todos...

viernes, 15 de enero de 2010

No soy tan mala, es que me han dibujado así




El mito de las mujeres inaccesibles

No existen.

Fin del mito

Y ahora, un poco de teoría

Existe un tipo de mujer que nos impone respeto. Suelen destacar sobre las demás y diferenciarse fácilmente. Yo las llamo mujeres notables.
No se trata tanto de poseer un hermoso físico, del éxito profesional o de llevar unos Manolos, como de transmitir un tipo de seguridad que hoy día es difícil de encontrar. A su lado te sientes tremendamente fascinado, o diminuto, en función de cómo andes de autoestima y demás tormentos de la personalidad.

Son mujeres superiores, algo herméticas, auto suficientes y misteriosas. Y, en muchas ocasiones, están solas.
¿Lo han elegido ellas? Es posible. Quizá ningún hombre supo mantenerse a su altura. Quizá ellas, eligieron el camino de la independencia antes que el de una unión mediocre.
Lo cierto es que ese maravilloso halo de misterio, esa forma de transmitir que eres especial, crea más dificultades que ventajas aporta.


Aquí van unas cuantos inconvenientes.

Cuesta horrores ligar, porque el único que se atreve a entrar sin pudor a estas féminas, suele ser:

-Un tremendo narcisista enamorado de su pene.
-Un gay que aún no ha conseguido salir del armario que busca a una mujer totalmente irreal.
-Un hombre comprometido (probablemente será atractivo e infeliz en su vida).
-Un heterón totalmente descerebrado que pretende dominarla y convertirla en madre y esposa abnegada de un día para otro.
-Un fetichista obsesionado con los zapatos que querrá hacer el amor mientras ve Sex and the City.

El hombre que merezca la pena, se lo pensará bastante, y no lo hará hasta que vea terreno muy firme bajo sus pies. La mayoría, solo de pensar en un posible rechazo, se hace pipí encima (lo siento chicos, es un símil)

La relación con las otras mujeres también es un poco difícil, ya que es bien sabido que entre nosotras, si nos conocemos solo superficialmente, nos juzgamos con algo de dureza.

Así, una mujer notable, a ojos de las demás, suele ser vista como:

-Una engreída.
-Una zorra.
-Una zorra engreída.
-Una auténtica zorra.
-Una auténtica zorra engreída.

Menos mal que cuando nos conocemos nos tratamos mejor y la cosa fluye con naturalidad.


La realidad, es que estas mujeres, son como todas las demás. Con más dificultades para encajar, con alguna que otra ventaja, pero corrientes, molientes, llenas de sentido del humor, pequeñas miserias, complejos, neuras, defectos, miedos, carencias e inseguridades. Y con mucho corazón.

Mujeres notables.

Yo tengo la suerte de conocer alguna.

miércoles, 13 de enero de 2010

Meme: Mis 5 peores citas


Como Rubia del Revés y yo hemos comenzado nuestra andadura bloguil juntitas (ella primero, tras meditarlo 5 segundos, y yo justo después, habiendo estado pensando esto de abrirme un blog los últimos 7 años), se me ha ocurrido inaugurar un meme de esos tan surrealistas que rondan por ahí. En este caso, describir brevemente (máximo 58 líneas), nuestras 5 peores citas.

1-La primera cita con mi primer novio. Adolescencia, casi edad del pavo. Consistió en una charla en la escalera del colegio en la que no nos mirábamos a la cara. Creo que hablamos de las nubes y los animalitos del bosque. Aquello no prosperó.

2-Un novio de verano que tuve hace siglos. Se empeñó en llevarme a no sé qué acantilado en su moto (y yo, por esa época, les tenía terror a las motos), que estaba, según sus declaraciones, “cerca”. Se hacía tarde, pero la noche era joven, y yo una descastada sin cabeza, así que acepté. Unas 6 horas después, mis padres, junto con todos los vecinos del pueblo y el ejercito de tierra, hacían una batida por el monte para ver si encontraban mi cadáver. Aquello no prosperó.

3-Con el mismo chico, unos 4 años después. No prosperó pero mantuvimos el contacto, así que el chico en cuestión me invita a cenar y a unas copas en la discoteca más cool del momento. Tras unos gintonics, chupitos de tequila y algún cóctel, decido ir al baño. Al salir, tengo alguna que otra laguna sin importancia, del estilo de tener esforzarme por recordar mi nombre, dónde estoy o con quién he venido. Un segurata me pregunta si estoy bien, a lo que yo respondo, muy digna: Estoy perfectamente, gracias. Un minuto después, mi amigo me saca arrastrándome hasta su coche, donde me siento y seguidamente expulso todas las papillas y parte de mis entrañas, sin que me dé tiempo a abrir la puerta. Era el coche de su madre. Ay. La resaca me duró 3 días... En serio, ¿no me echaría algo en la bebida? Ni que decir tengo que aquello, una vez más, no prosperó. Aunque seguimos siendo amigos.

4-Con un vecino que fue mi amor platónico durante un tiempo, y acabó por caer. Me lo encuentro tras la barra de un bar una noche de salida de chicas (o de chicas salidas, da igual). Me mira, le miro. Tenía una sonrisa que iluminaba el Vicente Calderón él solito. Me pone una copa, y tras cruzar dos frases, me invita a ir con él a una fiesta de unos amigos. Me faltó tiempo para decir que sí, un poco más y me quito las bragas allí mismo. A medio camino de la fiesta, en un Ford Fiesta amarillo destartalado, nos quedamos tirados en plena montaña, con un búho como única ayuda en carretera. Hay que decir que el chico no perdió la sonrisa ni un instante. No tuvimos sexo. Aquello no prosperó. Pero todavía lo recuerdo ;).

5- Con mi ex. Tras tres meses de acoso y derribo, termino, casi por aburrimiento, aceptando salir con mi actual ex (alias Carachancla). Me lleva a un bonito restaurante con las mesas junto al mar, un día de tremendo oleaje. Casi nos traga todo el mar, pero el maitre decide cambiarnos de mesa. Al terminar de cenar, Carachancla se levanta, le pega un descomunal cabezazo (quiero creer que por error) a una de las farolas de 2 metros que iluminaban el patio y la derrumba. Casi matamos a los comensales de la mesa de al lado. Y AQUELLO NO PROSPERÓ (y puede que un día os cuente por qué).

Tengo más, pero el meme solo es de 5, que si no nos tiramos toda la semana. Ahora te toca a ti, rubia, pero con moderación, que cuando coges el teclado te pierdes!

Ah, y también se lo paso a la guapísima Simone B que se ha dejado caer por el blog de la rubia.

P.D.: Quiero aclarar que a día de hoy SÍ ME GUSTAN LAS MOTOS.